viernes, 31 de mayo de 2013

Conferencia sobre la educación presentada en el Estado de México en 2008


LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN EN EL NUEVO MILENIO

Javier Brown César

Durante buena parte del siglo XX, a la educación se le atribuyó la resolución de una gran cantidad de problemas políticos, económicos y sociales. Sin embargo la educación está sujeta a una dinámica propia, vinculada a la capacidad de aprendizaje de las personas que participan en procesos educativos.

 

La educación puede ser vista como un complejo “agregado” de imperativos político-técnicos, administrativo-burocráticos y didácticos. Para los políticos, la educación es una de las cartas fuertes de la agenda de gobierno, debido a que la sociedad ve en ella la solución de muchos de sus grandes problemas; la alfabetización, las habilidades matemáticas, el conocimiento de las ciencias y las artes y la posibilidad de obtener un empleo remunerado son parte de lo que la sociedad exige a todo sistema educativo.

 

La administración ha asumido a la educación como uno de sus más grandes retos y durante el siglo XX amplió el poder y la capacidad del Estado para organizar centros educativos, construir aulas y universidades, diseñar laboratorios y talleres, promover la investigación y fomentar la cultura.

 

Desde el punto de vista de la didáctica, la educación tiene ante sí los grandes retos que implican que las personas aprendan a ser, aprendan a hacer, aprendan a convivir y aprendan a aprender. Para la didáctica, lo más importante es que los educandos adquieran competencias basadas en objetivos que se consideran valiosos.

 

En México, la educación enfrenta, en este milenio, retos de gran envergadura. Durante el siglo pasado, la educación básica se expandió de forma notable, al grado de que a principios de este siglo tenemos, a nivel de educación primaria, una cobertura promedio de poco más del 100%, esto significa que todas aquellas personas en edad de cursar estudios primarios pueden hacerlo; sin embargo, el gran reto que encontramos en este nivel es el de la cobertura en educación inicial y preescolar. A esto hay que sumar el rezago educativo, que en México es considerable.

 

Muchos de los grandes desequilibrios que observamos en cuanto al rendimiento de los alumnos y a la capacidad de ingresar, permanecer y concluir exitosamente sus estudios, se deben a la dificultad para acceder a los niveles de educación inicial y preescolar. La educación inicial, que se da a niños desde los 45 días de nacidos hasta los 2 años de edad es fundamental para el desarrollo de habilidades psicomotrices y afectivas; la estimulación temprana es fundamental para que los pequeños comiencen a conocer y explorar el entorno que les rodea. Cuando falta la estimulación temprana pueden darse posteriores problemas de aprendizaje.

 

La educación preescolar que se imparte desde los 3 años es de gran importancia para desarrollar habilidades tempranas. Tanto en el caso de la educación inicial como en el de la educación preescolar tenemos un reto de gran envergadura, ya que muchos niños quedan fuera de estos niveles y al ingresar a primaria están en situación de desventaja con respecto a otros niños que sí pudieron cursar estos estudios.

 

Esta problemática temprana se agrava si los niños provienen de un hogar donde les falte un lugar adecuado para hacer sus tareas y si sus padres, por cualquier razón, pero de manera principal por la falta de tiempo o de estudios o incluso de ambas, no pueden ayudarlos con sus tareas escolares.

 

No cabe duda de que la ampliación de la cobertura a nivel de educación inicial y preescolar es uno de los grandes retos que tiene el sistema educativo en estos momentos. La cobertura en ambos niveles varía, dependiendo de la entidad de la República donde se viva, pero en pocos casos supera el 50% de la demanda potencial.

 

Otro reto importante lo tenemos en el nivel de secundaria, ya que la cobertura es también limitada, sobre todo en el medio rural y urbano marginal. Para hacer frente al reto de aumentar la cobertura se ha desarrollado el sistema de telesecundaria, sin embargo, varios estudios han demostrado que el rendimiento de los alumnos de telesecundaria no es igual al de alumnos de secundarias generales y técnicas. Esto es una terrible paradoja, ya que los alumnos más desfavorecidos reciben una educación que es cualitativamente inferior a la del resto de los alumnos.

 

En secundaria tenemos un reto similar al que enfrentamos en educación inicial y preescolar. La buena noticia es que gracias al bono demográfico, habrá una menor demanda de servicios de educación primaria para las próximas generaciones, esta será una gran oportunidad para mejorar la calidad de la educación en el nivel primario y para aumentar la cobertura y la calidad en educación inicial, preescolar y secundaria.

 

Sin duda, el gran reto que enfrentamos en educación media superior es la dispersión de opciones educativas. La gran variedad de instituciones de educación media superior es una señal clara de que este nivel educativo es de gran importancia para el futuro de México y que debemos promover su mayor integración, así como su adecuada valoración social. En muchas entidades de la República, la educación media superior puede ser el motor del desarrollo científico y tecnológico. Necesitamos técnicos, pero sobre todo valorar que la opción por terminar la escuela en este nivel es valiosa y que no necesariamente carecer de un título del nivel superior es condición de fracaso o sinónimo de desempleo o malos salarios

 

En educación superior, el Estado Mexicano tiene varios retos. Uno de los más importantes es aumentar la inversión en ciencia y tecnología, la cual se mantiene en niveles que usualmente no superan el que en ocasiones son apenas de cerca del 1% del Producto Interno Bruto. Otro reto de la educación superior es el de la calidad, ya que existe un muy desigual estándar de exigencia en las diversas instituciones, tanto en términos de planes y programas de estudio, como de instalaciones, planta docente y niveles de exigencia.

 

A estos retos hay que sumar otros que son transversales al sistema educativo y que aquí enumeraré brevemente:

 

1. La educación pública mexicana no funciona todavía bajo la lógica de la responsabilidad social, dando la impresión de que quienes más se interesan en el logro educativo son la burocracia, el gobierno en turno y los organismos internacionales. La auténtica responsabilidad social en educación exige que el sistema rinda cuentas a la sociedad y sus grupos de interés, que la organización escolar haga lo propio con los padres de familia y el aula a padres y alumnos. La rendición de cuentas y la transparencia, propias de todo sistema democrático no se reducen a cifras e indicadores dados a conocer públicamente, ya que lo más importante es el desempeño concreto de cada persona que está estudiando o que ha egresado del sistema, en ámbitos como el sistema productivo, la vida social y en el régimen democrático.

 

2. Es ya un lugar común suponer que el aumento en el gasto educativo será por sí mismo factor para la mejora en la calidad de la educación. Este supuesto es radicalmente falso, ya que el gran problema de todo sistema educativo no es el monto de los recursos asignados y ejercidos, sino la forma como se gastan. Cualquier aumento en el gasto educativo por sí mismo no necesariamente es causa de mejores resultados y en cambio sí puede causar problemas de distribución y corrupción. En México la mayor parte del gasto se destina a la administración del sistema (específicamente en salarios de burócratas y docentes), quedando disponibles porcentajes menores al 5% del gasto total para proyectos de desarrollo, mejoras en infraestructura, equipamiento de escuelas y otros gastos que capitalizan al propio sistema.

 

3. Las políticas compensatorias fueron desarrolladas por el Estado mexicano bajo el ideal de que el sistema educativo permite una mayor igualdad de oportunidades. Si bien los programas compensatorios han sido un factor de mejoramiento de los estándares del sistema educativo, por sí mismos son insuficientes, si no se acompañan de una adecuada política laboral: muchas personas pueden tener éxito e ingresar y egresar de las escuelas gracias a la realización del principio de igualdad de oportunidades, pero su éxito en la educación puede verse opacado por su fracaso en la vida profesional. El empleo es un factor crítico que en México es particularmente sensible, ya que el mundo del trabajo tiene una problemática propia: antes que a lógica meritocrática los empleos y ascensos están sujetos a la lógica de camarillas y grupos, con una legislación laboral obsoleta, en un medio donde hay corrupción y bajos estándares.

 

4. Los problemas de equipamiento, así como de construcción de aulas, laboratorios, talleres y anexos comienzan con la racionalidad del gasto educativo. A esto hay que sumar que el gasto público es realizado de manera importante a nivel federal, cayendo dramáticamente a nivel estatal y siendo casi inexistente a nivel municipal. Aquí es donde figuras como los patronatos de escuela pueden ser exitosas, así como la promoción de empresas que construyan instalaciones bajo políticas fiscales atractivas y con la posibilidad de que se promocionen mediante placas institucionales, práctica extendida en instituciones privadas, pero poco común en las escuelas públicas estatales y municipales.

 

5. Cooperación.  Las políticas interinstitucionales, sobre todo las preventivas son parte fundamental de la política educativa. Programas conjuntos en materia de salud, seguridad, empleo, turismo, tecnologías de la información y la comunicación, bibliotecas, promoción cultural y artística, entre otros, son de gran importancia para el desarrollo nacional y se basan en la cooperación intensiva de diversas áreas funcionales del gobierno.

 

6 Los mecanismos de evaluación permanentes son el gran reto del sistema, ya que más allá del atractivo que la evaluación presenta para quienes se benefician con cargos a través de institutos autónomos y de las lógicas de los investigadores y expertos en políticas públicas, el sistema requiere desarrollar la capacidad de observarse a sí mismo. Las evaluaciones deben ser sistemáticas y estandarizadas, en todo nivel educativo y al final de cada ciclo escolar, de tal manera que no sólo se pueda medir el desempeño de las escuelas, sino y ante todo, establecer estándares de calidad, con base en comparaciones cuya base sea una metodología uniforme. La gran pregunta por la calidad de nuestras escuelas fue formulada por los ingleses con el paradigma de las escuelas efectivas (efective schools): ¿qué valor agradado le da la escuela a los alumnos? O dicho de otra manera: ¿qué es lo que el alumno sólo obtiene en la escuela? Esta es la pregunta más importante que tenemos que responder cuando evaluamos los procesos de enseñanza-aprendizaje.

 

7. Se ha atribuido a la sociedad y al sector público la valoración de la función magisterial, pero en términos generales no se ha creado una conciencia generalizada en el magisterio de la dignidad de su propia función, esta revaloración implica una nueva mística del servicio: el docente no es un burócrata más, es ejemplo, agente y motor del cambio mediante procesos de enseñanza-aprendizaje.

 

8. La certificación de competencias es un paso importante para el reconocimiento de aprendizajes que no se dan en la escuela, pero el modelo no se debe basar sólo en conocimientos, sino ante todo en problemas y retos. A esto debe vincularse la exigencia de certificados y títulos para todos aquellos que se insertan al mercado laboral como medio para hacerlo más competitivo y transparente.

 

9. Un aspecto fundamental de la reforma curricular es la ampliación de la jornada y el calendario escolares, junto con una revisión juiciosa del actual modelo educativo y sus resultados. Hay que considerar que todo cambio curricular, que no lleva anejo mecanismos intensivos de actualización docente, está condenado al desfase.

 

10. Al día de hoy debería ser evidente que ninguna tecnología, por sí misma, es condición del logro educativo. Hay que considerar que la tecnología educativa más exitosa y revolucionaria sigue siendo la más barata: el pizarrón y la tiza. Cualquier introducción de nuevas tecnologías debe basarse en un juicio previo sobre su pertinencia, relevancia y oportunidad, además de contar con interfases amigables en función de la edad de los educandos y de facilidades para su uso en diferentes entornos de enseñanza-aprendizaje.

 

Conclusión

 

Estos son sólo algunos de los principales retos del sistema educativo Mexicano. En este nuevo milenio podríamos decir que nuestra generación enfrenta una coyuntura particularmente importante que nos exige dejar sentadas las bases para una transformación profunda del sistema educativo para que quienes egresan de nuestras escuelas sean mejores profesionistas, mejores personas y mejores ciudadanos. Si somos capaces de analizar el presente con calma y de soñar en un futuro deseable para nuestros hijos y nietos entonces podremos valorar que una de nuestras mejores alternativas será emprender pronto una auténtica cruzada a favor de la educación publica universal de calidad, con equidad.

 

Muchas gracias

Ponencia sobre la Ley General de Bibliotecas


REFLEXIONES EN TORNO A: LEY GENERAL DE BIBLIOTECAS

Por Javier Brown César

Una de las lecciones más importantes que he aprendido de mi trato con los profesionales del Derecho es la escrupulosidad y minuciosidad con la que deben tratarse los asuntos que tienen que ver con las normas jurídicas. Cuando se está frente a la Ley no caben imprecisiones ni vaguedades, aunque sí la interpretación de la misma guiada por el sano juicio y los principios generales del derecho.

Toda Ley emana necesariamente de la autoridad, que es la única que está facultada para promulgarla. Pero las leyes no mandan de la misma manera en el ámbito de lo público y en el de lo privado. Las leyes que promulga la autoridad para el ámbito privado tienen como fin establecer ciertos mínimos éticos exigidos para la adecuada convivencia, lo que puede llamarse civilidad o mínima moral en la convivencia con otros , también las leyes pueden establecer límites a la acción de los particulares, pero todo aquello que no prohíben expresamente, lo permiten.

Cuando hablamos de lo público las leyes que promulga la autoridad determinan precisamente las instituciones y los roles que las personas han de jugar en ellas y por ello quienes están bajo el imperio de una ley que regula al sector público sólo pueden hacer aquello que está expresamente establecido en la ley.

Esta digresión sobre el espíritu de las leyes viene a cuenta porque me han pedido que habla de una ley secundaria, que jerárquicamente se ubica por debajo de la Constitución, pero que está por encima de cualquier otra norma. Esta ley. Emanada del Congreso de la Unión crea un ámbito de lo público que antes no existía y obliga al Poder Ejecutivo a actuar en consecuencia.

No otra es la naturaleza de la clásica división de poderes: el Legislativo crea las leyes y el Ejecutivo las lleva a su realización, mientras que el judicial vigila por su recta aplicación e interpretación. En México y según lo establece el artículo 71 constitucional el origen de toda ley sólo puede ser: el Presidente de la República, los legisladores del Congreso de la Unión y las legislaturas de los estados, o sea, los Congresos Locales. Mientras no se modifique la Constitución para dar paso a la iniciativa popular el origen de toda ley no puede ser otro.

A pesar de que la ley, en su origen tiene diversa autoría, en su formación sólo hay una autoridad, que es el Congreso de la Unión. Esto que he dicho es importante para comprender la naturaleza específica de la Ley General de Bibliotecas como un decreto que emana del congreso y que es publicado por el Presidente de la República bajo la fórmula “el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed: Que el H. Congreso de la Unión, se ha servido dirigirme el siguiente Decreto, el Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, Decreta”.

Esta fórmula habla elocuentemente acerca de la solemnidad de los actos de autoridad mediante los cuales se forman y publican nuestras leyes. A pesar de la devaluación que ha sufrido la ley por causas diversas entre las cuales encontramos su flagrante desconocimiento y su impune inobservancia, cada Ley tiene una importancia trascendental en la vida de todo mexicano o al menos, así debería ser.

La Ley General de Bibliotecas fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 21 de enero de 1988, sus objetivos principales, de acuerdo a lo establecido en el artículo 1º son: establecer, sostener y organizar bibliotecas públicas, determinar las normas básicas para configurar la Red Nacional de Bibliotecas, poner las bases y directrices para integrar y desarrollar un Sistema Nacional de Bibliotecas y determinar lineamientos para que se dé la concertación con los sectores social y privado en materia de bibliotecas.

La ley habla de la creación del sostenimiento y organización de bibliotecas públicas, las cuales obviamente existían antes de 1988, lo que hace la ley es darles un sustento jurídico y fortaleza al integrarlas bajo la figura de un Sistema de Gestión Documental y de una Red. La gran e indiscutible aportación de la Ley fue la creación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, tal como se estipula en el artículo 5º. Los objetivos de la Red se establecen en el artículo 6º y las atribuciones de la Secretaría de Educación Pública en el artículo 7º. El artículo 8º contempla las facultades y deberes de los Gobiernos de los Estados, mientras que el artículo 11 establece que “Las bibliotecas pertenecientes a los sectores social y privado que presten servicios con características de biblioteca pública […] y que manifiesten su disposición a incorporarse a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, celebrarán con la Secretaría de Educación Pública o con los Gobiernos de los Estados […] el correspondiente compromiso de adhesión”.

Quienes han estado atentos a esta exposición se habrán dado cuenta que intencionalmente he omitido referirme a los artículos 9º y 10 de la Ley. La razón es que en estos artículos se contempla un organismo llamado Consejo de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, en el artículo 9º se establecen las acciones que este órgano consultivo debe llevar a cabo y en el 10, su forma de integración. Ahora bien, cuando la Ley manda -y aquí vuelvo a la reflexión original sobre la división de poderes- la creación de una instancia, ésta debe crearse.

¿Tan grande será la desmemoria o la ignorancia de muchas personas que no se le ha señalado a los respectivos titulares de la Secretaría de Educación Pública, que ha habido desde el 22 de enero de 1988 fecha en la que entra en vigor la Ley, hasta el día de hoy, que la Ley obliga a crear este Consejo y que él o quien él designe debe ser su presidente? Esta omisión fue claramente señalada en una ponencia presentada en el 68 Conferencia General y Reunión del Consejo de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) realizado del 18 al 24 de agosto de 2002 en Glasgow (http://archive.ifla.org/IV/ifla68/papers/101-129s.pdf ).

Otro aspecto relevante que la Ley señala con claridad en su Capítulo III es la creación de un Sistema Nacional de Bibliotecas declarado de interés social y en el que concurren las bibliotecas “escolares, públicas, universitarias y especializadas pertenecientes a dependencias, entidades y personas físicas o morales de los sectores público, social y privado” (Ley General de Bibliotecas. Artículo 12). La responsabilidad de coordinar el sistema es, hasta el día de hoy, la Secretaría de Educación Pública. Este sistema, que está bajo la autoridad del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes está conformado por bibliotecas públicas pero es notable la ausencia de bibliotecas de los sectores social y privado. Adicionalmente, la ley establece en su artículo 15 que el sistema contará con un consejo de carácter consultivo “que se integrará y funcionará de manera participativa conforme a las normas que emita la Secretaría de Educación Pública”. Ahora bien, ni las normas se encuentran disponibles ni se sabe nada en el entorno democrático donde todo lo público debe ser transparente que el consejo haya funcionado.

Vierto estas críticas para extraer de ellas dos lecciones importantes:

Primera. Si van a ser o son bibliotecarios trabajando en el sector público el conocimiento de la Ley es indispensable, porque esta Ley General de acuerdo a lo establecido en el artículo 1º “es de observancia general en toda la República”.

Segunda. Un gremio bibliotecario fuerte debe tener conocimiento puntual de instrumentos tan importantes como son las leyes, no es que seamos abogados, pero estamos obligados a tener una formación interdisciplinaria que nos permita ejercer con autoridad nuestra posición.

Muchos pronunciamientos que he escuchado de algunos bibliotecarios supuestamente autorizados, que ni siquiera están titulados y que por ende no tienen patente para ejercer la profesión, son en muchas ocasiones vagos, superfluos o ambiguos.

He sostenido con firmeza que es posible hacer progresar a la biblioteconomía y a la bibliotecología sobre la base de que hay elementos suficientes para construir una ciencia bibliotecaria. Esto necesariamente comienza con la precisión en el uso de los términos. No es posible que los bibliotecarios actuales se confundan y hablan de que su campo de acción es la información cuando tienen a la mano un ámbito que ninguna otra profesión, salvo la archivonomía, se disputa, que es el de los documentos.

Volviendo una vez más a la Ley General de Bibliotecas ni siquiera el constituyente permanente se equivocó al legislar en materia de bibliotecas. La información es mencionada poco en la Ley y esto es natural, ya que el Legislador no está regulando en materias como el periodismo o los medios de difusión ni siquiera en lo que se refiere al artículo 6º que establece el derecho a la información no como libre acceso a bibliotecas sino como datos en instituciones públicas.

Veamos tres ejemplos, en el artículo 2º, segundo párrafo, se define a la biblioteca pública por los servicios que ahí se da, esto es, el constituyente permanente la define funcionalmente, lo cual es adecuado, cito: “La biblioteca pública tendrá como finalidad ofrecer en forma democrática el acceso a los servicios de consulta de libros, impresos y digitales, y otros servicios culturales complementarios, como orientación e información, que permitan a la población adquirir, transmitir, acrecentar y conservar en forma libre el conocimiento en todas las ramas del saber”.

Aquí la información es mencionada como servicio similar a la orientación, no como objeto o cosa. En el citado artículo 2º tercer párrafo se dice “Su acervo podrá comprender colecciones bibliográficas, hemerográficas, auditivas, visuales, audiovisuales, digitales y, en general cualquier otro medio que contenga información afín”. Aquí nuevamente hay un aspecto sutil, la información es algo contenido en un medio, pero el medio no es en sí información, de ahí la diferencia que debemos de hacer entre el medio o soporte físico y lo ahí contenido que puede o no ser información, dependiendo básicamente de que el usuario tenga competencia para traducirlo en datos, porque puedo asegurar que es posible que para el 90% de los aquí presentes un hexagrama o la notación algebraica de una partida de ajedrez no les dicen nada, o sea, no representan información. 

Tercer ejemplo, en el artículo 13 se habla de la ordenación de información bibliográfica, impresa y digital. Nuevamente aquí se hace la distinción entre la información y su soporte, o sea entre el contenedor y lo ahí contenido, por ello se dice información bibliográfica, la que está en libros, impresa la que está en otro medio y digital. Si ustedes piensan detenidamente, la información digital sólo es información si tenemos los medios para decodificarla, de ahí que si estamos en un lugar apartado sin tecnología adecuada, un disco compacto sea como cualquier objeto.

Para terminar sólo quiero señalar que la Ley fue reformada por única vez el 23 de junio de 2009, en varios artículos, con lo que se actualizó la terminología ahí utilizada para incluir medios que en 1988 no eran usuales, como los que contienen información digital. Tenía la intención de hablar acerca de las diferentes iniciativas de Ley que se han presentado en materia de bibliotecas, así como de las propuestas para reformar la Ley en comento pero me pregunto ¿qué sentido tiene reformar una ley que no se observa? ¿Acaso necesitamos más leyes? Mi respuesta unánime es: no.

Lo que necesitamos es  una mayor conciencia del valor y peso específico de las leyes y su espíritu y la disposición a acatarlas, cuando así lo hagamos, en México prevalecerá el imperio de la cultura de la legalidad, y entonces podremos hablar de una democracia plena, una ciudadanía informada y un gremio bibliotecario competitivo.

Post Scriptum de 2013

Al día de hoy agregaría que una Ley General debe distribuir competencias entre los tres órdenes de gobierno para que efectivamente tenga la fuerza suficiente de una legislación que merezca tal denominación. A mí me parece que la Ley vigente es federal y que la posibilidad de contemplar obligaciones específicas para los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) se dejó de lado desperdiciando la facultad del Congreso de legislar en este sentido, tal como lo establece el artículo 73, fracción XXV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La legislación vigente lo que hace es elevar al rango de ley un programa gubernamental, de ahí su insuficiencia, de ahí su falta de ambición y visión.

 

 

sábado, 18 de mayo de 2013

Cuento: Un día de locura


UN DÍA DE LOCURA

Esa vez, como ya era costumbre, llegué tarde a la función de cine. Los jóvenes se arremolinaban en torno a los puntos de venta de golosinas, así que tuve que pasar de largo. Me adentré en la penumbra de la sala cuando todavía exhibían los cortos y me quedé profundamente dormido. Soñé que estaba con mi padre y unos amigos en las instalaciones de la Universidad, yo dormía en el primer piso sobre una banca de cemento, pero mi sueño era interrumpido constantemente por un ahogo repentino que parecía aniquilarme lentamente.

Cuando desperté, los jóvenes salían en tropel de la sala. No vi ni un instante de la película, pero me pareció que aquello era la película real. Unos a otros, los jóvenes se empujaban buscando salir apresuradamente de la sala de cine, con rapidez inusual, muchos bajaron las escaleras atropellando a su paso a quien caía o a quien se les ponía enfrente. En cuestión de segundos todos estaban afuera, a plena luz del sol.

Como guiados por una misteriosa fuerza, los jóvenes se transformaban gradualmente en una manada de enfurecidos animales que se atacaban entre sí, a golpes, mordiscos, puntapiés, patadas y haciendo uso de todos los recursos a su alcance. Salí como pude y me topé con el interminable baño de sangre que habría de marcar para siempre ese día. A mi paso encontraba cadáveres y miembros desperdigados, mientras huía despavorido, sin saber qué estaba sucediendo.

El ejército de jóvenes se desplazaba por la explanada, destruyendo todo a su paso, cual langostas furiosas. En pocas horas sólo quedaban los restos de una terrible carnicería que se extendió por varias horas y que no pudo ser contenida por la fuerza pública. Sentado en una banca me pregunté si acaso no había soñado ese episodio, y si tal vez mi cuerpo seguía en la sala de cine, mientras mi imaginación contemplaba esa atroz pesadilla.

Poema: Sirena


SIRENA

  Por Javier Brown César

Yo quise hacer de esta mar inquieta

tenue refugio de un alma sin vida

vivir bajo la espuma y el oleaje salvaje

morir bajo el sol de una gran primavera

 

Yo quise al mar y a la espuma cansada

me rendí ante la luna y la pálida brisa

aspiré la fragancia de la pompa marina

y miré siempre atenta al horizonte de gala

 

La mar trae mis lágrimas en la hora serena

la mar se las lleva en la hora agitada

mi vida nació en un banco de arena

mi vida se irá con la roja marea
 

19 de agosto de 1992

lunes, 6 de mayo de 2013

Breve introducción a la teoría de sistemas de Niklas Luhmann


 
BREVE INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE SISTEMAS DE NIKLAS LUHMANN
Javier Brown César
La teoría de sistemas del gran sociólogo Niklas Luhmann es de tal manera comprensiva que una exposición detallada sería enciclopédica. Valgan estas breve líneas para presentar algunos de sus principales supuestos.
 
La teoría de Luhmann, revoluciona la tradicional concepción de los sistemas sociales, pero debido a su complejidad, no ha sido todavía ampliamente difundida en México[1]. El marco teórico que presento, no pretende sustituir la lectura de obras como Sistemas sociales, Teoría de la sociedad y La ciencia de la sociedad, sino que es, como el GLU o la presentación de Javier Torres Nafarrate del libro Teoría de la sociedad[2], una primera aproximación. La dificultad de la teoría es patente cuando se considera que la obra introductoria tiene, en su edición española, más de 400 páginas redactadas con un estilo denso y profundo. Además, la novedad del aparato conceptual luhmanniano y la pretensión de universalidad del mismo[3] dificultan en muchos sentidos la labor de estudio; por ello, y para facilitar la comprensión de la teoría, he puesto entre paréntesis, en alemán, algunos de los conceptos fundamentales. 
 
 
1. SISTEMA/ENTORNO
 
 
Durante más de dos milenios, y sobre todo a raíz del perfeccionismo platónico, el cosmos se concibió a partir de su referencia a lo inmutable, a lo ideal. El punto culminante del pensamiento sobre lo inmutable se dio cuando los primeros pensadores cristianos pensaron lo inmutable como lo Uno y Creador, y lo cambiante como lo múltiple y creado. La Suma Teológica de Santo Tomás es sin duda el punto de inflexión en la reflexión sobre la unidad: la Suma comienza en las cuestiones sobre el Creador para terminar con lo creado, va de lo uno a lo múltiple.
 
El punto de partida de la teoría de sistemas de Niklas Luhmann es la diferencia, no la unidad. El pensar debe entonces caracterizarse no como la actividad que forma conceptos, sino como una operación que introduce distinciones en el mundo. Luhmann es un constructivista radical: los conceptos, teorías, leyes y esquemas analíticos son constructos que permiten hacer frente a la complejidad de la realidad. Introducir distinciones es la operación fundamental porque permite aproximarse a la realidad a partir de esquemas diferenciadores: así por ejemplo, el ojo conoce gracias a la posibilidad de diferenciar los colores[4] y la razón gracias a la posibilidad de diferenciar conceptos.
 
La diferenciación resulta de una operación que introduce como distinción una forma bilateral, indicándose primero un lado de la forma y dejando el otro sin marcar, lo que implica la posibilidad de realizar una operación ulterior que permita pasar del lado marcado al lado no marcado de la forma[5]. Los sistemas resultan de una particular construcción operativa, son ante todo entidades analíticas y no realidades materiales. En la teoría se hace uso de la diferenciación para marcar el sistema, distinguiéndolo de su entorno, dándose así una forma doble: sistema/entorno, que funge como articuladora de la teoría. De esta forma, el tema central que articula la teoría de sistemas de Niklas Luhmann es la diferencia entre sistema y entorno (System/Umwelt)[6]. Los sistemas se pueden definir como unidades que deben conservar su estructura mediante operaciones ordenadoras que se dan al interior de ellos mismos, lo cual les permite mantener la diferencia con el entorno.
 
En contraste con el paradigma sistemas abiertos/sistemas cerrados, Luhmann parte de que en todo sistema hay clausura autopoiética. El concepto de autopoiesis[7] fue desarrollado por el biólogo chileno Humberto Maturana[8] para definir la organización de los organismos vivos, la cual se caracteriza por la capacidad de producir y reproducir[9], por sí misma, sus elementos constitutivos, Luhmann entiende este concepto de manera formal[10] y así lo aplica para desarrollar su teoría de la sociedad; por ello, la utilización de la noción de autopoiesis no es una mera transposición de un concepto biológico a las ciencias sociales; el concepto de autopoiesis se introduce con un fin heurístico: sugerir conexiones que son de particular interés para la sociología[11].
 
A diferencia del paradigma de los sistemas abiertos, Luhmann plantea que los sistemas no reciben ningún tipo de input[12] de materiales del entorno, la relación sistema/entorno se da mediante un acoplamiento estructural[13] (strukturelle Kopplung) que brinda al sistema los presupuestos factuales del entorno que éste no puede producir. En un entorno caracterizado por la contingencia y la complejidad (Komplexität), el sistema necesita mantener una cierta invariabilidad en sus límites y en su estructura (Struktur). Esta labor se realiza a partir de la reproducción y la diferenciación (Ausdifferenzierung/Differenzierung). “Los sistemas se constituyen y se mantienen mediante la creación y la conservación de la diferencia con el entorno... la conservación de los límites (boundary maintenance) es la conservación del sistema”[14]. El que los sistemas tengan límites no significa que estén aislados del entorno[15], sino que las operaciones del sistema son internas. Esto implica clausura operacional[16]: “En el plano de las operaciones propias del sistema no hay ningún contacto con el entorno”[17].
 
Así, el nuevo paradigma de la teoría de sistemas parte del agotamiento a que habían llegado los intentos explicativos que se basaban en el paradigma sistemas abiertos/cerrados. La nueva concepción de sistemas implica que éstos ya no son abiertos, sino que ante todo operan a partir de la clausura. Los sistemas son autopoiéticos y lo que les permite subsistir es precisamente su clausura operativa, la cual no significa independencia causal ni aislamiento recíproco; pero en las relaciones entre sistemas, lo único que puede alcanzarse es la vinculación por medio del acoplamiento estructural, con una mutua influencia entre sistemas, compatible con la completa autonomía en la esfera de sus respectivas operaciones: “La dependencia mutua se reduce a una irritación recíproca que solamente es percibida y es objeto de elaboración en el sistema irritado”[18].
 
El funcionalismo, como método[19], implica que lo que define a los sistemas no es la conformación de sus elementos o el establecimiento de relaciones con el entorno, ni siquiera sus estructuras o sus procesos, sino las operaciones que realizan[20]. Estas operaciones permiten mantener los límites y la unidad del sistema a partir de la diferenciación sistema/entorno. Existe una segunda distinción constitutiva que hay que introducir en la diferencia sistema/entorno: ésta es la que existe entre elemento y relación. El elemento es “aquella unidad no más reductible del sistema... “No más reductible” significa... que un sistema sólo puede constituirse y cambiar relacionando elementos,  y nunca mediante la desintegración y la reorganización”[21]. Elementos y relaciones se implican mutuamente: “Así como no hay sistemas sin entorno, o entornos sin sistemas, así tampoco hay elementos sin una vinculación relacional, o relaciones sin elementos”[22].
 
Por otro lado, el entorno es siempre más complejo que el sistema, esta asimetría obliga al sistema a la selectividad respecto de su entorno: “La selección es... una operación que es resultado del establecimiento de una diferencia... toda selección presupone restricciones (constraints). Una diferencia directriz organiza esa encrucijada, bajo el aspecto útil/inútil, sin fijar la elección  misma”[23]. La selección es una necesidad inherente al sistema toda vez que el entorno presenta siempre más posibilidades de las que el sistema puede actualizar. A su vez, la distinción sistema/entorno se puede repetir al interior del sistema, en esta “construcción”, el sistema se usa a sí mismo como entorno para construir sistemas parciales, los cuales constituyen distinciones sistema/entorno propias “presuponiendo la reducción de la complejidad operada por el sistema más comprensivo con respecto al entorno indeterminado”[24].
 
Pero el entorno no es un sistema, por ello “es necesario distinguir entre el entorno de un sistema y los sistemas en el entorno de dicho sistema. Esta distinción tiene un significado apenas valorado. Por consiguiente, hay que distinguir, sobre todo, las relaciones de dependencia entre entorno y sistema, de las relaciones de dependencia entre los sistemas”[25]. Adicionalmente, hay que establecer que “Al igual que en la cosmología de Einstein... la observación del mundo con ayuda de la distinción entre sistema y entorno depende de la ubicación del observador”[26]. El concepto de observador es fundamental en la teoría de sistemas de Luhmann: nuestro conocimiento del mundo depende, sin duda, de la forma como lo observamos y del punto de vista o lugar desde el cual observamos.
 
El constructivismo radical define precisamente al conocimiento como construcción de un observador: “El conocimiento se definirá mediante operaciones de observación y descripción de observaciones. Esto incluye observaciones de las observaciones y descripciones de las descripciones. El observar se lleva al cabo cuando algo queda distinguido y cuando, en dependencia de la distinción, queda indicado”[27]. Así, las operaciones fundamentales son la observación, la descripción de observaciones, la observación de observaciones (observación de segundo nivel o de segundo orden) y la descripción de descripciones. Gracias a estas operaciones, se pueden introducir distinciones para indicar lados de una forma dual.
 
A partir de la diferencia entre sistema y entorno y de la diferencia entre elemento y relación se pueden establecer dos maneras de examinar la descomposición de un sistema: “Una se dirige a la formación de sistemas parciales dentro de los sistemas (o con más precisión: a las relaciones internas entre sistema y entorno). La otra descompone en elementos y relaciones. En el primer caso se trata del cuarto de una casa; en el segundo, de las piedras, las vigas, los clavos... La primera forma de descomposición es proseguida por la teoría de la diferenciación de los sistemas. La otra desemboca en la teoría de la complejidad de los sistemas”[28].
 
2. SISTEMAS SOCIALES
 
El objetivo de la teoría de sistemas de Luhmann es ante todo de carácter sociológico: “Se trata de formular una teoría universal de la disciplina como no se ha intentado desde Parsons”[29]. El marco de referencia para el desarrollo de una teoría de los sistemas sociales es la teoría general de sistemas, la cual sienta las bases para describir cualquier tipo de sistemas. A partir de esta base común, se deben distinguir cuatro tipos de sistemas: las máquinas, los organismos, los sistemas sociales (soziales System) y los sistemas psíquicos. A semejanza de los sistemas psíquicos (psychisches System) y orgánicos, el sistema social se refiere a sí mismo mediante cada una de sus operaciones. La autorreferencia (Selbstreferenz) “designa la unidad constitutiva del sistema consigo mismo: unidad de elementos, de procesos, de sistema. “Consigo mismo” quiere decir independiente del ángulo de observación de otros. El concepto no sólo define, sino que también incluye una afirmación de un estado de cosas, ya que sostiene que la unidad sólo puede llevarse a cabo mediante una operación relacionante”[30].
 
Si bien la autorreferencia define en parte al sistema social, el factor constitutivo que permite diferenciar a éste de otros sistemas es la comunicación (Kommunikation): las operaciones y elementos constitutivos últimos del sistema social son comunicaciones. La comunicación “Es una operación social porque presupone el concurso de un gran número de sistemas de conciencia, pero precisamente por eso, como unidad, no puede ser imputada a ninguna conciencia sola. Es social porque de ningún modo puede ser producida una conciencia  común colectiva, es decir, no se puede llegar al consenso en el sentido de un acuerdo completo; y, sin embargo, la comunicación funciona. Es autopoiética... en la medida en que puede ser producida sólo en un contexto recursivo con otras comunicaciones y, por tanto, sólo en una trama a cuya reproducción concurre cada una de las comunicaciones”[31]. Lo que distingue a la comunicación de los procesos biológicos y la hace una operación específica de los sistemas sociales es que “es una operación provista de la capacidad de autoobservarse”[32].
 
La autoobservación es una operación propia de los sistemas de sentido (Sinn), que les permite remitir a otras posibilidades más allá del dato actualizado. El sentido, en  tanto que experimentar o actuar se determina sólo en las operaciones de un sistema social (comunicaciones) o de un sistema psíquico (pensamientos). “En su totalidad, el sentido es... un procesamiento conforme a diferencias que, a decir verdad, no están supuestas como tales, sino que adquieren su aplicabilidad operativa sólo debido a la plenitud del sentido mismo... La automovilidad del acontecimiento de sentido es, por excelencia, autopoiesis”[33]. Mediante la autoobservación, los sistemas sociales y psíquicos pueden informarse a sí mismos y recabar nuevos conocimientos de sí.
 
En la teoría de la sociedad de Luhmann comunicación e información se distinguen entre sí. En la comunicación, el emisor puede denominarse (un poco inusualmente) alter y el receptor ego. “La diferencia entre información y acto de comunicar abre por sí sola extensas posibilidades para el análisis. Dado que ambas requieren interpretaciones con sentido, el comunicador alter se ve ante un dilema. Dos enlaces incompatibles se ofrecen a su autocomprensión. Respecto de la información, se tiene que comprender a sí mismo como parte del mundo con sentido, en el cual la información es correcta o falsa relevantemente: el acto de comunicar es válido, puede ser entendido. Como alguien que comunica, tiene que otorgarse a sí mismo la libertad de hacerlo o no; en un sentido, debe entenderse a sí mismo como parte del conocimiento universal que se puede conocer, ya que la información lo remite a si mismo (de otra manera no podría manejarla). En el otro sentido, dispone de sí mismo como sistema autorreferencial”[34]. Para clarificar aún más la diferencia entre información y comunicación debe considerarse que, mientras que la información es ante todo “un acontecimiento que selecciona estados del sistema”[35], la comunicación es una unidad de tres cifras: “El primer término designa la propia selectividad de la información; el segundo, la selección de su contenido; el tercero, la expectativa[36] de éxito, es decir, la expectativa de una selección de aceptación”[37]. Así, la comunicación debe entenderse como la síntesis de tres selecciones, como unidad de información, acto de comunicar y acto de entender (comprensión).
 
Por otro lado, “La reunión de información, acto de comunicar y expectativa de éxito en un acto de atención presupone “codificación”. El acto de comunicar debe duplicar la información, es decir, debe dejarla afuera, por un lado, y, por el otro, utilizarla para la participación comunicativa y darle para eso una forma secundaria, por ejemplo una forma de lenguaje (quizá fonética, de escritura, etcétera)”[38]. El código (Code) es entonces “una regla de duplicación que permite relacionar toda entidad que caiga en su campo de aplicación con una entidad correspondiente”[39]. En tanto que regla de duplicación, el código implica un esquema binario que excluye terceros valores, así por ejemplo, la comunicación científica “se diferencia al interior de la sociedad gracias a la orientación verdadero/no verdadero, y constituye un sistema autopoiético cuyas operaciones se refieren a comunicaciones precedentes orientadas a lo verdadero/no verdadero (en cuanto éstas fijan las condiciones y las posibilidades de verdades posteriores) y sucesivas...”[40]
 
La binariedad facilita el paso de un valor de la distinción a un valor contrapuesto (por ejemplo legalidad e ilegalidad) pero presenta la dificultad de que al excluir un tercer valor puede llevar a la presencia de paradojas, latentes o no. La paradoja (Paradoxie) se crea cuando las condiciones de posibilidad de una operación son al mismo tiempo condiciones de su imposibilidad (un ejemplo podría ser el siguiente: supongamos dos enunciados A y B; el enunciado A dice: el enunciado B es verdadero, el enunciado B dice: el enunciado A es falso). Por ello, al formar estructuras, cada sistema debe actuar para excluir la paradoja, para desparadojizarse, evitando así el bloqueo de sus propias observaciones. Esta desparadojización puede realizarse al introducir condiciones que vuelvan asimétrica la circularidad de la autorreferencia, impidiendo así el corto circuito de los envíos al interior de la distinción utilizada. La asimetrización (Asymmetrisierung) interrumpe así la autorreferencia pura de la tautología inherente al código.
 
El problema de las relaciones alter/ego al interior de la comunicación como función constitutiva del sistema social da particular relevancia al tema de la doble contingencia (doppelte Kontingenz). La situación básica de la doble contingencia es sencilla: “dos cajas negras, a causa de quién sabe qué casualidades, entablan relación una con la otra; cada una determina su propia conducta por medio de operaciones autorreferenciales complejas dentro de sus propios límites. Lo que queda a la vista es, por lo tanto, y necesariamente una reducción. Cada una presupone lo mismo respecto de la otra. Por eso, las cajas negras, pese a todo el esfuerzo y a toda la inversión de tiempo (¡ellas mismas siempre son más rápidas!), permanecen sin transparencia una para la otra”[41]. A estos sistemas no transparentes de ego y el alter, se les puede agrupar bajo la denominación de personas, entendido esté término como “aquellos sistemas psíquicos que son observados por otros sistemas psíquicos o sociales”[42]. El problema de la intransparencia de las personas no solamente se relaciona con la pregunta de cómo sea posible el orden social, sino también con el hecho de que la comunicación es un evento extremadamente improbable: no solamente ego puede rechazar las comunicaciones de alter, sino porque también, implica de parte de ego la comprensión del mensaje de alter[43]: “La comunicación es selectividad coordinada. Sólo se genera cuando ego fija su estado con base en una información que se ha comunicado”[44].
 
Las improbabilidades que se presentan en la comunicación son de tres tipos: las referidas a la selección de la información, las referidas a la comunicación y las referidas a la comprensión o acto de entender. La “superación de estas barreras” se da a partir de logros evolutivos[45] que sirven funcionalmente para transformar lo improbable en probable. Los medios son estos logros evolutivos que “sirven funcionalmente para transformar lo improbable en probable”[46]. Para hacer probable que ego entienda lo que pretende alter se ha desarrollado el lenguaje (Sprache), el cual intensifica la comprensión de la comunicación más allá de lo perceptible. Con base en el lenguaje, se han podido desarrollar los medios de difusión (Verbreitungsmedien): la escritura, la imprenta, el teléfono, el telefax, la radio, el cine y la televisión; estos media hacen probable el que la comunicación alcance a sus destinatarios. Por último, para asegurar la probabilidad del éxito de la comunicación, es decir, para que se la acepte y tome en cuenta, se han desarrollado los medios de comunicación simbólicamente generalizados (Symbolisch generalisierte Kommunickationsmedien): la verdad científica, el amor, el  dinero (o propiedad/dinero), el poder (o poder/derecho), el arte (Kunst), y los valores  (Werte). Así, puede afirmarse que “las improbabilidades del proceso comunicacional y la manera como se superan y transforman en posibilidades, regularizan a la vez la construcción de los sistemas sociales”[47] Por ello: “Hay que entender el proceso de la evolución sociocultural como transformación y expansión de las oportunidades para una comunicación exitosa, como consolidación de las expectativas alrededor de las cuales la sociedad construye más tarde sus sistemas sociales”[48].
 
Pero el giro más radical de la teoría de la sociedad de Luhmann es que el sistema social no está constituido por personas: las personas son el entorno del sistema social. Esta revolucionaria y radical concepción es quizá una de los aspectos de más difícil apropiación. La concepción tradicional de los sistemas sociales adscribía al hombre al sistema social, lo hacía parte de él como un engrane es parte de una máquina; pero bajo la óptica de Luhmann, el hombre no aparece como una sustancia asimilable a un sistema, sino como un entorno de enorme complejidad que no puede adscribirse, como unidad, a ningún sistema en particular: El que el hombre es parte del entorno “ha sido entendido como si el ser humano no desempeñara ningún papel en esta teoría, como si se tratara de una magnitud descuidada. Quien llegue a esta conclusión no ha entendido el planeamiento... En esta teoría, el hombre no se pierde como entorno del sistema, sólo cambia la posición jerárquica de la que gozaba en la antigua teoría europea de la sociedad civil. Quien considera seriamente al ser humano como una unidad concreta y empírica, formada física y química, orgánica y psicológicamente, no puede concebir al individuo como parte del sistema social... A la sociología tradicional que como teoría de la acción remite al “sujeto”, habría que reprocharle que, precisamente ella, no toma en serio al ser humano cuando habla de él mediante construcciones nebulosas y sin referencias empíricas”[49].
 
Finalmente, cabe mencionar que, a diferencia del planteamiento teórico de Talcott Parsons, en el que se habla del sistema social en singular, Luhmann propone distinguir tres tipos de sistemas sociales: interacciones, organizaciones y sociedades. Estos sistemas son irreductibles entre sí, aunque todos ellos son sistemas que producen sentido. La interacción (Interaktion) es un sistema social que requiere de la presencia física de los interlocutores de la comunicación para formar límites de interacción y para la selección de lo que se ha de admitir como comunicación. La organización (Organisation) es un sistema social que se constituye con base en reglas de reconocimiento que lo hacen identificable y que le permiten especificar sus estructuras propias. La sociedad (Gesellschaft) es el sistema social que comprende todas las comunicaciones, por ende, fuera de la sociedad, no existe comunicación posible.
 
Un esquema puede servir para resumir los niveles análisis de los sistemas mencionados:
sistemas
máquinas
organismos
sistemas sociales
 
sistemas psíquicos
 
 
interacciones
organizaciones
sociedades
 
2.3. LA DIFERENCIACIÓN DE LA SOCIEDAD
La llamada postmodernidad nos inquieta porque su definición cabal se nos escapa de las manos. Lyotard la concibe desde un punto de vista cognoscitivo: postmoderna es una humanidad para la que ya han dejado de existir grandes relatos, meta-relatos; estos relatos articulaban expectativas sociales bajo principios únicos, por lo que el pluralismo de las sociedades contemporáneas los hace inviables como interpretaciones válidas del mundo, de la salvación o redención del género humano y de la realidad social o natural. Esta es sólo una forma de ver las cosas, una perspectiva. Luhmann explica esta transformación mediante una teoría de la evolución social: se trata del paso de un orden estratificado a una sociedad funcionalmente diferenciada.
 
La teoría de la evolución social de Luhmann identifica cuatro formas fundamentales de organización (diferenciación) social, a las que corresponden sendos períodos históricos: a) las sociedades segmentarias, en las cuales la familia se constituye en la forma a partir de la cual la sociedad es diferenciada (esto corresponde a las sociedades arcaicas, tribales); b) las sociedades citadinas, las cuales se apoyan en formas de diferenciación que se basan en la existencia de desigualdades sociales (en este caso se encuentran los primeros imperios); c) sociedades estratificadas, que nacen porque un estrato superior se cierra y diferencia con respecto a un estrato inferior, por ello, la “identificación de los subsistemas requiere una definición jerárquica de sus entornos en términos de rango o de igualdad/desigualdad”[50] (aquí nos encontramos ya en la Europa del tardo Medioevo y del inicio de la modernidad); d) sociedades funcionalmente diferenciadas, en las cuales se dan subsistemas parciales para las funciones sociales (esta diferenciación se inicia, siguiendo las ideas de Max Weber, sobre todo en los campos de la economía y el derecho que constituye el poder estatal moderno[51]) y que cobra plena forma en el siglo XX.
 
El orden funcional de la sociedad dinamita las jerarquías sociales y relativiza el papel de los subsistemas: ninguno puede reclamar, para sí mismo, la prioridad; ni siquiera el sistema económico: “Una sociedad organizada en subsistemas no dispone de ningún órgano central. Es una sociedad sin vértice ni centro. La sociedad no se representa a sí misma por uno de sus, por así decir, propios subsistemas genuinos”[52]. En este orden social funcional: “La diferenciación de un sistema parcial para cada función significa que para este sistema (y sólo para éste) tal función goza de prioridad ante las demás funciones”[53].
 
La sociedad contemporánea es el primer caso de una sociedad mundial en la que las fronteras geográficas cerradas se desdibujan colapsando en sus cimientos la base teórica de los Estados modernos: el concepto de Estado nacional, el cual sin duda no puede ser sustituido ya por la Nación estado. Además, el viejo concepto de Estado, propio de un orden bidimensional, suponía un esquema de dominación basado en la división gobernantes y súbditos o la dicotomía artificial entre sector público y sector privado, pero las sociedades contemporáneas requieren de un sistema político tridimensional: “En el ámbito del sistema social, el tránsito de una diferenciación estratificada a otra funcional ha provocado modificaciones decisivas. En el sistema político esto corresponde al tránsito de una diferenciación bidimensional a otra tridimensional”[54]. Así, se da paso a “la triple diferenciación de Política, Administración y Público, a las que, en particular en el ámbito de la Administración, pueden incorporarse jerarquías de competencias y mandatos”[55].
 
Podemos hablar también de poderes emergentes en nuestras sociedades contemporáneas. Ante el poder de los gobernantes se confronta el poder de los ciudadanos, desgraciadamente, expresado de forma muy esporádica en las urnas; ante el poder de la economía y la política se opone el poder de los medios, el cual debe aceparse como algo dado: “Tanto el público como la política han de aceptar algo como dado que no se puede alterar: un campo de resonancia para actividades y acontecimientos, que si bien puede influenciar en sus propias acciones, no puede ser nunca controlado del todo por ellos. Lo que elude el control no son tanto los acontecimientos individuales, cuanto el contexto al que la opinión pública se refiere y en el que ésta adquiere su sentido propio”[56].
 
Comienza a surgir también el llamado tercer sector, el cual se caracteriza por evadir la lógica de pago inexorable del sistema económico y la lógica electoral del sistema político para consolidarse como un sector no lucrativo, que articula prácticas sociales e iniciativas solidarias[57].


[1] La excepción es la Universidad Iberoamericana, donde Javier Torres Nafarrate ha realizado una importante labor de difusión y edición del corpus luhmanniano.
[2] Esta presentación se ha reproducido mutatis mutandis, en la revista Metapolítica, No. 8, octubre-diciembre de 1998. 
[3] “Las teorías con pretensión universal son fáciles de reconocer: se presentan a sí mismas como su objeto; si quisieran renunciar a ello, tendrían que renunciar a su universalidad... Las teorías con pretensión de universalidad son teorías autorreferenciales”. Niklas Luhmann. Sistemas sociales. p. 8-9.
[4] Los ciegos no pueden diferenciar color alguno, su visión es apta para la ausencia de color, pero no para la presencia de él. Por ello, aprenden a distinguir los colores por analogía: al palpar la textura de algo, pueden percibir su calor y la cohesión de sus moléculas.
[5] En la terminología de George Spencer Brown: distinction, indication, crossing. La distinción marked/unmarked como forma de observación es una construcción propia de la semántica lingüística.
[6] ... el objeto primero de la teoría de sistemas no es un objeto (o un tipo de objeto), sino la diferencia entre sistema y entorno. Niklas Luhmann. Sistemas sociales. p. 92.
[7] “La autopoiesis no nos dice que el sistema exista por sí mismo, por sus propias fuerzas y sin ninguna aportación del entorno. Más bien lo que se dice es que la unidad del sistema y, con ella, todos los elementos que conforman el sistema son producidos por el sistema mismo”. Niklas Luhmann. La ciencia de la sociedad. p. 27
[8] “... el concepto de autopoiesis de Humberto Maturana significa un elemento nuevo. Los sistemas autopoiéticos son los que producen por sí mismos no sólo sus estructuras, sino también los elementos de que están compuestos, precisamente en la trama de estos elementos”, Niklas Luhmann, Raffaele De Georgi. Teoría de la sociedad. p. 39.
[9] La reproducción consiste en la continuidad de las operaciones del sistema, lo que a la vez reproduce la diferencia entre sistema y entorno.
[10] Jürgen Habermas interpreta el planteamiento luhmanniano de manera fundamentalmente material: “En nuestro contexto es mucho más importante una segunda dificultad, que es asimismo una dificultad de principio y que no puede hacerse derivar de la variabilidad estructural comparativamente alta de las sociedades frente a los organismos”... “Al no percatarse del fracaso de su tentativa de generalizar las categorías cibernéticas hasta el punto de que puedan servir también de soporte a una teoría sistémica de la sociedad, Luhmann incurre, a mi juicio, al definir la reducción de complejidad mediada por el sentido, en un error categorial preñado de consecuencias”. “Discusión con Niklas Luhmann (1971): ¿Teoría sistémica de la sociedad o teoría crítica de la sociedad?” En La lógica de las ciencias sociales.  p. 315, 319.
[11] “... no manejamos el argumento de que, puesto que existen reproducción autopoiética, “cerradura operativa”, evolución, etcétera, en el nivel de las células vivas, dichas estructuras deben existir en los sistemas sociales. Preferimos formular la siguiente pregunta: ¿la existencia de este estado de cosas se pude demostrar en los sistemas sociales, es decir, que se trata de estructuras generales que se pueden realizar tanto dentro del orden vital como del social? Luhmann. Sistemas sociales. p. 14.
[12] “No hay input ni output de elementos en el sistema o desde el sistema: esto es lo que se entiende con el concepto de autopoiesis. El sistema es autónomo no únicamente en el plano estructural, sino también en el plano operativo. Niklas Luhmann, Raffaele De Georgi. Op. cit. p. 40.
[13] “Inclusive el contexto operacional de la conciencia y la comunicación no es sino un acoplamiento que varía a cada momento, un acoplamiento que renueva una y otra vez, al término de cada evento particular, la libertad de los sistemas para llevar a cabo movimientos propios. Maturana... llama a esto acoplamiento estructural... El acoplamiento no conduce a una utilización común de los elementos por parte de los distintos sistemas, no conduce a un “sharing of elements by different organisations”, esto es, a un hecho que Gotthard Günther llamaría intersección. Niklas Luhmann. La ciencia de la sociedad. p. 28, nota 34.
[14] Niklas Luhmann. Sistemas sociales. p. 40.
[15] “Con clausura no se entiende aislamiento termodinámico, sino solamente cerradura operacional, es decir, que las operaciones propias del sistema se vuelven recursivamente posibles por los resultados de las operaciones propias del sistema”. Niklas Luhmann, Raffaele de Georgi. Op. cit., p. 50.
[16] “Con este concepto naturalmente no hay referencia a lo que pudiera ser entendido como aislamiento causal, como falta de contacto o como una especie de segregación del sistema”. Ibid., p. 40 
[17] Ibid., p. 49.
[18] Niklas Luhmann. La ciencia de la sociedad. p. 32.
[19] Respecto al método funcional, Cf. los ensayos contenidos en: Niklas Luhmann. Ilustración sociológica.
[20] “Lo revolucionario de este entendimiento... estriba en que los sistemas ya no serán  entendidos como objetos, sino fundamentalmente como operaciones. Hay pues en ello una intelección radical operativa de los sistemas como condición para captar su unidad”. Javier Torres Nafarrete. “Prefacio a la primera edición”. En Sistemas sociales. p. 19.
[21] Niklas Luhmann. Sistemas sociales. p. 45.
[22] Ibid., p. 44.
[23] Ibid., p. 54.
[24] Giancarlo Corsi, Elena Esposito y Claudio Baraldi, GLU: Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann. p. 150.
[25] Niklas Luhmann. Sistemas sociales. p. 41.
[26] Ibid., p. 14.
[27] Niklas Luhmann. “El conocimiento como construcción”. En Metapolítica. No. 2, 1997, p. 170.
[28] Ibid., p. 44.
[29] Ibid., p. 9.
[30] Ibid., p. 55.
[31] Niklas Luhmann, Raffaele De Georgi. Teoría de la sociedad. Op. cit., p. 45.
[32] Ibid., p. 45.
[33] Niklas Luhmann. Sistemas sociales, Loc. cit., p. 83.
[34] Ibid., p. 143.
[35] Ibid., p. 83.
[36] Las expectativas (Erwartungen) tienen como función orientar de modo relativamente estable la comunicación y el pensamiento de cara a la complejidad y la contingencia del mundo. En este sentido, las expectativas se forman a partir de la selección de un repertorio limitado de posibilidades a las cuales se puede orientar un sistema: las expectativas se forman mediante la selección intermedia de un repertorio más estrecho de posibilidades respecto de una mejor y más rápida orientación”. Ibid., p. 107.
[37] Ibid., p. 143.
[38] Ibid., p. 144.
[39] Giancarlo Corsi, Elena Esposito, Claudio Baraldi. GLU. Op. cit., p. 40.
[40] Ibid. p. 42.
[41] Niklas Luhmann. Sistemas sociales. Op. cit., p. 118.
[42] Ibid., p. 117.
[43] “Si se entiende la comunicación como síntesis de tres selecciones, como unidad de información, acto de comunicar y acto de entender, entonces la comunicación se realiza cuando y hasta donde se genera la comprensión” Ibid., p. 148.
[44] Ibid., p. 153.
[45] En Luhmann, la teoría de la evolución (Evolution) describe y explica el hecho de que un sistema, estructuralmente determinado, pueda cambiar sus estructuras mediante sus propias operaciones.
[46] Ibid., p. 158.
[47] Ibid., p. 157.
[48] Ibid., p. 157.
[49] Ibid., p.  15.
[50] Niklas Luhmann. Teoría de los sistemas sociales. p. 77.
[51] “Max Weber entiende la modernización de la sociedad como el proceso por el que emergen la empresa capitalista y el Estado moderno. Ambos se complementan en sus funciones estabilizándose mutuamente... El medio organizativo, así de la economía capitalista y del Estado moderno como de sus relaciones mutuas, lo constituye el derecho formal...” Jürgen Habermas. Teoría de la acción comunicativa: I. p. 214, 216. Para una perspectiva de la modernización desde el ámbito de las organizaciones Cf. Niklas Luhmann. Organización y decisión. p. 56.
[52] Niklas Luhmann. Teoría política en el Estado de bienestar. p. 43.
[53] Niklas Luhmann y Raffaele de Georgi. Op. cit., p. 340.
[54] Ibid., p. 62.
[55] Idem.
[56] Ibid., p. 78.
[57] Un ejemplo de este tipo de grupos de acción política es la organización Mothers Against Drunk Driving (MADD), la cual “comenzó como un grupo de mujeres que había experimentado la pérdida de un ser querido o su grave lesión por culpa de un conductor borracho”. Fernando Flores, Charles Siponoza y Hubert L. Dreyfus. Abrir nuevos mundos. p. 166. MADD  “fue capaz de convencer a miembros de muchos grupos para que asumieran distintas prácticas de responsabilidad plena, contando con una fuerza social dada vez mayor”. Ibid., p. 172. De esta forma, lo que MADD logró fue cambiar prácticas sociales mediante la apropiación cruzada, un modo de hacer historia en la vida cotidiana (los autores entienden el hacer historia como una forma de cambiar “el modo en que nos entendemos a nosotros mismos y nuestro vínculo con las cosas”. Ibid., p. 25). La apropiación cruzada “ocurre cuando personas de un ámbito determinado generan una práctica y la entregan a personas de otro mundo, que pueden recibirla y utilizarla sin haberla generado por sí misma”. Ibid., p. 171.