viernes, 21 de abril de 2017

Cuento: La tercera es la vencida

Por Javier Brown César


Mi tierra es la tierra del mañana, esa es la neta. No es que seamos futurólogos ni adivinos, es que todo se deja pa´ mañana: si hay que hacer algo difícil lo dejamos pa´ mañana, al fin y al cabo que todo puede esperar, todo menos la muerte, que como decía el abuelo, a todos agarra desprevenidos. En mi tierra somos bien machos y chingones. Nadie nos presiona ni nos intimida. Si hay que hacer algo, lo dejamos hasta el último, porque al fin y al cabo, podemos con todo. Aquí todo es al ahí se va, al chilazo, o séase, que hacemos las cosas a la primera intención, como va, como sale, sin importarnos nada más, porque al fin y al cabo, para eso somos chingones. En pocas palabras y pa´ que asté entienda: aquí todo se hace rápido y bien, al chilazo, en chinga y en el último momento; ¿por qué lo hacemos así?, porque nos gusta la emoción, eso que los de cuello alzado llaman adrenalina -que quién sabe qué chingados es eso-, pero es algo que recorre nuestra corporeidá y nos hace sentir bien y bonito; como cuando nos embriagamos al cobrar la quincena. Porque eso sí, cuando cobramos, nos gastamos todo libando de la tarde hasta la mañana del día siguiente, y como no nos sentimos bien pa´ trabajar, nos reportamos enfermos al patrón y si nos falta lana, pos se la quitamos al primer incauto que pase por la cantina, porque somos bien pinches habilidosos. Y como aquí se vale eso de prueba y error, pos podemos regarla una y otra vez, pero eso sí, la tercera es la vencida. Así que regrese mañana, cuando no estemos tan crudos, y tal vez entonces podamos responder la solicitú de atender a su hija enferma. ¿Qué dice qué tiene?... ¿Y asté cree que aguante pa´ mañana?

 

Abril 10 de 2017

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