Mi tierra es la tierra del mañana,
esa es la neta. No es que seamos futurólogos ni adivinos, es que todo se deja
pa´ mañana: si hay que hacer algo difícil lo dejamos pa´ mañana, al fin y al
cabo que todo puede esperar, todo menos la muerte, que como decía el abuelo, a
todos agarra desprevenidos. En mi tierra somos bien machos y chingones. Nadie
nos presiona ni nos intimida. Si hay que hacer algo, lo dejamos hasta el
último, porque al fin y al cabo, podemos con todo. Aquí todo es al ahí se va,
al chilazo, o séase, que hacemos las cosas a la primera intención, como va,
como sale, sin importarnos nada más, porque al fin y al cabo, para eso somos
chingones. En pocas palabras y pa´ que asté entienda: aquí todo se hace rápido
y bien, al chilazo, en chinga y en el último momento; ¿por qué lo hacemos así?,
porque nos gusta la emoción, eso que los de cuello alzado llaman adrenalina
-que quién sabe qué chingados es eso-, pero es algo que recorre nuestra corporeidá
y nos hace sentir bien y bonito; como cuando nos embriagamos al cobrar la
quincena. Porque eso sí, cuando cobramos, nos gastamos todo libando de la tarde
hasta la mañana del día siguiente, y como no nos sentimos bien pa´ trabajar,
nos reportamos enfermos al patrón y si nos falta lana, pos se la quitamos al
primer incauto que pase por la cantina, porque somos bien pinches habilidosos.
Y como aquí se vale eso de prueba y error, pos podemos regarla una y otra vez,
pero eso sí, la tercera es la vencida. Así que regrese mañana, cuando no estemos
tan crudos, y tal vez entonces podamos responder la solicitú de atender a su
hija enferma. ¿Qué dice qué tiene?... ¿Y asté cree que aguante pa´ mañana?
Abril 10 de 2017
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