viernes, 31 de julio de 2015

Cuento: Abandona el pueblo o muere en él

Por Javier Brown César

Hay que abandonar el pueblo. Aquí ya no hay futuro. Hasta el cura nos pide un impuesto disfrazado de diezmo según que para ayudar a los pobres, y el alcalde, qué se puede decir de él, nos ha quitado hasta el último peso, para construir obras y “beneficiar a la comunidad”, mientras que no hace nada y la policía lo protege; pero al final ya sabemos que se lo quedan todo para su alcohol, sus drogas, sus putas y sus juegos. Han enviciado a los jóvenes, prostituido a las mujeres e hipotecado nuestro futuro. Dicen que la deuda es tan grande que la van a tener que pagar los que todavía no nacen. Y por si fuera poco, nos quieren quitar a nuestros animales, nuestras tierras y nuestros ahorritos según para dedicarlos a sacar de la pobreza a los más pobres, o sea a nosotros, y cada vez hay más pobres y menos comida y más borrachos, vagos, vividores, drogadictos y prostitutas. Piden dinero para la escuela, pero el maestro lo usa para irse de borracho todos los días, además de que llega a dar clase con una resaca tan infame que tiene que sacar su anforita para que no le den temblores y sudores. Dicen que el alcalde tiene tanto dinero que no sabe qué hacer con él, ya puso moteles, prostíbulos, cantinas, desarrollos habitacionales y gasolineras, además de que trafica con drogas y mercancía ilegal y todavía quiere más. Y el empresario más importante se la pasa brincándose la ley con su runfla de abogados y evadiendo impuesto con su nómina de contadores. Y nuestro diputado bien gracias, allá en la capital cobrando un montón de dinero, según de la dieta, pero por aquí ni lo vemos y todos estamos a dieta. Y cada vez nuestros hijos están más mugrosos y hambreados, nuestras escuelas están más deterioradas y sucias, nuestros médicos son cada vez más flojos e irresponsables y nuestro cura sigue cobrándoles a todos un dinero que nada más no vemos. Todos nos quitan dinero. Nos envidian y ponen el pié si nos va bien, y si nos va mal nos escupen en la cara y nos echan tierra en los ojos. Así que para qué nos quedamos, vámonos antes de que esto se ponga más feo, porque aquí ya no hay futuro para nuestros hijos, que van a tener que nacer y vivir en la calle, muertos de hambre y sin educación, además de enfermos y sin futuro. Qué esperas, abandona el pueblo o muere en él, porque yo ya me voy de aquí a otro lado, al fin que si no mueres en el camino, dicen que encuentras el paraíso, y para infiernos, con este pueblo maloliente, mugroso y corrupto tenemos suficiente.


Julio 29 de 2015

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