Por Javier Brown César
Hay que abandonar el pueblo. Aquí ya no hay
futuro. Hasta el cura nos pide un impuesto disfrazado de diezmo según que para
ayudar a los pobres, y el alcalde, qué se puede decir de él, nos ha quitado
hasta el último peso, para construir obras y “beneficiar a la comunidad”,
mientras que no hace nada y la policía lo protege; pero al final ya sabemos que
se lo quedan todo para su alcohol, sus drogas, sus putas y sus juegos. Han
enviciado a los jóvenes, prostituido a las mujeres e hipotecado nuestro futuro.
Dicen que la deuda es tan grande que la van a tener que pagar los que todavía no
nacen. Y por si fuera poco, nos quieren quitar a nuestros animales, nuestras
tierras y nuestros ahorritos según para dedicarlos a sacar de la pobreza a los
más pobres, o sea a nosotros, y cada vez hay más pobres y menos comida y más
borrachos, vagos, vividores, drogadictos y prostitutas. Piden dinero para la
escuela, pero el maestro lo usa para irse de borracho todos los días, además de
que llega a dar clase con una resaca tan infame que tiene que sacar su anforita
para que no le den temblores y sudores. Dicen que el alcalde tiene tanto dinero
que no sabe qué hacer con él, ya puso moteles, prostíbulos, cantinas,
desarrollos habitacionales y gasolineras, además de que trafica con drogas y
mercancía ilegal y todavía quiere más. Y el empresario más importante se la
pasa brincándose la ley con su runfla de abogados y evadiendo impuesto con su
nómina de contadores. Y nuestro diputado bien gracias, allá en la capital
cobrando un montón de dinero, según de la dieta, pero por aquí ni lo vemos y
todos estamos a dieta. Y cada vez nuestros hijos están más mugrosos y
hambreados, nuestras escuelas están más deterioradas y sucias, nuestros médicos
son cada vez más flojos e irresponsables y nuestro cura sigue cobrándoles a
todos un dinero que nada más no vemos. Todos nos quitan dinero. Nos envidian y
ponen el pié si nos va bien, y si nos va mal nos escupen en la cara y nos echan
tierra en los ojos. Así que para qué nos quedamos, vámonos antes de que esto se
ponga más feo, porque aquí ya no hay futuro para nuestros hijos, que van a
tener que nacer y vivir en la calle, muertos de hambre y sin educación, además
de enfermos y sin futuro. Qué esperas, abandona el pueblo o muere en él, porque
yo ya me voy de aquí a otro lado, al fin que si no mueres en el camino, dicen
que encuentras el paraíso, y para infiernos, con este pueblo maloliente,
mugroso y corrupto tenemos suficiente.
Julio 29 de 2015