miércoles, 12 de marzo de 2014

Poema: Lecho

Lecho
 
Por Javier Brown César
 
En esta hora que se agota
brindo mis versos al olvido
y mis palabras al ensueño
 
Quiero evocar los días
de algarabías intensas
de noches delirantes
y de amaneceres con ella
 
Ahora los días me aburren
las noches son solitarias
y amanecer no qusiera
 
Me fui del lecho amatorio
rumbo a la vida agitada
dejé lo que más anhelaba
por vivir medio muerto de odio
 
Las horas no volverán
-entonces no me di cuenta-
ahora miro hacia atrás
-el reloj ya no mira conmigo-
 
Tiempo implacable que pasas
sin que nadie te atienda
¿por qué no volvemos juntos
al cálido lecho de ella?

21 de agosto de 1992

Poema: Pesadilla

Pesadilla
 
Por Javier Brown César
 
No he despertado aún
de esta pesadilla infame
gobiernan los ineptos
dominan los incapaces
 
El mundo está al revés
ganan más los que menos saben
y deambulan por las calles
los sabios y los capaces
 
Es la realidad pervertida
la negación de toda verdad
la afirmación de la inmundicia
el triunfo de la aberración
la gloria de la mentira
 
Pellízcame fuerte ahora
Despiértame de la pesadilla
Dime que sólo es un sueño
un delirio, una fiebre intestina
 
El cosmos se duele y sufre
los ricos son los pobres de hogaño
los pobres son los ricos de antaño
y el mundo se destruye y se acaba
por falta de sangre y de vida
ya no sé si hemos fracasado
o si vivimos una pesadilla

9 de marzo de 2014

domingo, 9 de marzo de 2014

Cuento: el loco


El loco

 

Por Javier Brown César

 

Me lo encontraba ocasionalmente. Muchos de quienes lo conocían decían que estaba loco, pero hay quienes afirman que es el ser humano más lúcido que hayan conocido. Un día me lo encontré afuera de la escuela de párvulos, desaliñado y locuaz, como siempre. Su prédica era directa. El loco les dijo a los niños: la escuela, es un engaño, dejen las escuelas y sean libres, ahí no aprenderán nada valioso para ustedes; pregúntenle a sus amigos que usan aparatos ortopédicos sobre el dolor que implica usarlos, y ahora piensen que la escuela solo causa dolor y al final no endereza, ni enmienda, ni da forma a nada; la escuela es un engaño, es el peor aparato de ortopedia social que han diseñado los adultos. Otro día me encontré al loco en el centro comercial. Su prédica era directa, aunque parecía hablarle a nadie y nadie parecía escucharlo. El loco decía: dejen de alimentar el sistema de dominación y éste caerá por su propio peso; cada quien decide el tipo de soga con el que se va a ahorcar, no hagan esa elección; dejen de comprar lo innecesario, solo se vive con poco y eso no lo vende nadie; dejen de comprar tecnología que caduca en el corto plazo; a los políticos les digo: en el juego de la política cada quien agarra lo suyo... y escapa, no jueguen ese juego; a los empresarios les digo: ¡dejen de explotar a los débiles e ingenuos!; a los trabajadores les digo: no dejen que los exploten sus patrones que ganan mil veces más que ustedes; ¡rebélense!; a las amas de casa les digo: no compren cosas superfluas, no les benefician en nada; a los universitarios les digo: abandonen el barco, ya no va a haber empleos para ustedes; a todos ustedes les digo: despierten, abran los ojos, levántense y vayámonos de aquí. Me cansé de oír tantas ideas locas y salí corriendo de ahí. Desde ese día no he vuelto a ver al loco, pero sus palabras resuenan de vez en cuando en mis oídos: ¡abran los ojos, levántense y vayámonos de aquí!

 

Febrero 5 y marzo 9 de 2014

Cuento: un millón de años


Un millón de años

Por Javier Brown César

Hola soy Lew. Soy el semental del criadero de humanos A38 perteneciente al Sr. Mortimer H. Stoll. Dice el Sr. Stoll que la carne humana es rica en proteínas y que su sabor es dulce. Yo nunca la he probado. A nosotros nos dan a comer una pasta hecha de avena, insectos y nutrientes orgánicos diversos. Mi labor como semental es fecundar a las mujeres, sin embargo, eso no lo hago directamente. Los ayudantes del Sr. Stoll me llevan ante una mujer que esté en su período de fertilidad y que además no esté siendo ordeñada, la desnudan y dejan que retocemos juntos, después me retiran y me pasan a la máquina extractora de semen… no sé por qué los críos que he visto, mucho tiempo después de nacidos, en algo se parecen a mí. No hay otros hombres en mi criadero. A los hombres no mayores de 21 años, que no cumplen con los requisitos para ser sementales se los llevan a las fábricas procesadoras de alimentos. Eso sí, vivo cerca de más de 20 mujeres, aunque a ellas solo las veo de día, a la hora en que somos enviados a trabajar en las máquinas productas de energía; mientras algunas de ellas son ordeñadas, otras lavadas y otras más, alimentadas. A los críos solo los veo cuando tienen edad suficiente para trabajar en las máquinas. Duermo con la oscuridad y me levanto con la luz del sol, me bañan, me alimentan y después me sacan a correr. De regreso trabajo en las máquinas, hasta que nos llevan a comer a todos los sementales, luego volvemos a las máquinas y trabajamos hasta poco antes del anochecer, nos dan de comer y nos llevan a nuestro criadero. Dormimos aislados. Ayer sucedió algo increíble: vi a mi padre. Nunca lo había visto. Es un hombre muy viejo y dicen que está loco. Me contó que los Stoll y todos los seres parecidos a ellos, también son humanos, solo que nos han sometido y nos tienen en criaderos, se alimentan de nuestra carne y de nuestra leche; usan nuestra grasa, nuestra piel, nuestro pelo, nuestros órganos y nuestros dientes. Creo que mi padre está loco. Él vive en la casa de los Stoll, de ahí nunca había salido; sin embargo, lo que me contó lo dijo con tanta seriedad… No sé qué pensar.

Mayo 29 de 1993

Poema: Destierro

Destierro
 
Por Javier Brown César
 
Destruir no puedo
el recuerdo que me acaba
la presencia de tu alma
los besos de tu boca
siento que hace mucho
que muero y que agonizo
por un amor perdido
por una vana pasión loca
 
En vano lucho y muero
tratando de olvidarte
vives en mi mente
no puedo desterrarte
de mis obsesiones nocturnas
de mis ansias matutinas
¿por qué me has condenado
a vivir sin ti en la vida?

20 de agosto de 1992

Poema: Sol

Sol
 
Por Javier Brown César
 
Al alma el sol se aproxima
y le da calor de mañana
el alma orgullosa se aclara
el alma marchita olvida
 
El sol da sus luces de vida
y extiende sus rayos al alba
promueve feliz la vendimia
y da su calor en la tarde
 
¡Quién fuera sol para fecundar la vida
y volver de su sueño a la rosa marchita
cantar por la tarde su áurea despedida
y se feliz padre de una tierra bendita!

19 de agosto de 1992

Poema: Espera

Espera
 
Por Javier Brown César
 
He esperado tanto
que esperar un poco más ya no me duele
Ya no siento la angustia de los días de antes
Ahora solo abrigo el sinsabor en la boca
de tanta promesa hecha
de tanta palabra rota
De tanto esperar el fin de mis penas
he llegado a un estado de total indiferencia
Me postro ahora ante el altar de la espera
hundo mis rodillas en mi triste miseria
y aguardo solitario a que acabe esta faena
 
Marzo 8 de 2014