Un millón de años
Por Javier Brown César
Hola soy Lew. Soy el
semental del criadero de humanos A38 perteneciente al Sr. Mortimer H. Stoll. Dice
el Sr. Stoll que la carne humana es rica en proteínas y que su sabor es dulce. Yo
nunca la he probado. A nosotros nos dan a comer una pasta hecha de avena,
insectos y nutrientes orgánicos diversos. Mi labor como semental es fecundar a
las mujeres, sin embargo, eso no lo hago directamente. Los ayudantes del Sr.
Stoll me llevan ante una mujer que esté en su período de fertilidad y que además
no esté siendo ordeñada, la desnudan y dejan que retocemos juntos, después me
retiran y me pasan a la máquina extractora de semen… no sé por qué los críos
que he visto, mucho tiempo después de nacidos, en algo se parecen a mí. No hay
otros hombres en mi criadero. A los hombres no mayores de 21 años, que no
cumplen con los requisitos para ser sementales se los llevan a las fábricas
procesadoras de alimentos. Eso sí, vivo cerca de más de 20 mujeres, aunque a
ellas solo las veo de día, a la hora en que somos enviados a trabajar en las máquinas
productas de energía; mientras algunas de ellas son ordeñadas, otras lavadas y
otras más, alimentadas. A los críos solo los veo cuando tienen edad suficiente
para trabajar en las máquinas. Duermo con la oscuridad y me levanto con la luz
del sol, me bañan, me alimentan y después me sacan a correr. De regreso trabajo
en las máquinas, hasta que nos llevan a comer a todos los sementales, luego
volvemos a las máquinas y trabajamos hasta poco antes del anochecer, nos dan de
comer y nos llevan a nuestro criadero. Dormimos aislados. Ayer sucedió algo
increíble: vi a mi padre. Nunca lo había visto. Es un hombre muy viejo y dicen
que está loco. Me contó que los Stoll y todos los seres parecidos a ellos,
también son humanos, solo que nos han sometido y nos tienen en criaderos, se
alimentan de nuestra carne y de nuestra leche; usan nuestra grasa, nuestra
piel, nuestro pelo, nuestros órganos y nuestros dientes. Creo que mi padre está
loco. Él vive en la casa de los Stoll, de ahí nunca había salido; sin embargo,
lo que me contó lo dijo con tanta seriedad… No sé qué pensar.
Mayo 29 de 1993
Una buena manera de concienciar a la gente de lo que hacemos en las granjas a los animales. Todos somos seres vivos que compartimos parte de nuestros genes.
ResponderBorrarAl final ese es el obejtivo de este cuento. Se trata de una denuncia y del intento de concientizar sobre lo que somos. Saludos
Borrar